No recuerdo la última vez que me viste con esos ojos orgullosos. Parece que eso fue hace tanto tiempo ya. No crecí como esperabas, sé que cuando estaba en tu vientre tenías grandes planes para mi, pensabas en todo lo que haría y lo orgullosa que ibas a estar.
Sé que vas a pasar las noches preguntándote qué hiciste mal, qué pudiste haber hecho mejor. Darás vueltas en la cama y le preguntarás a Dios ¿Por qué? Sé que parece que no es realidad, que estás en una mala pesadilla y vas a despertar y tendrás una hija que no sea más que orgullo y perfección.
No fuiste tú quien falló, fui yo. Fui yo quién se vio envuelta en un mundo como el de Alicia en el país de las maravillas , me perdí, no sabía qué hacía, no pensé en las consecuencias.
Ahora tengo que lidiar con hacerte pasar por más dolor. Lo siento tanto, es un tanto egoísta lo que estoy a punto de hacer pero simplemente no puedo, y de verdad creo con todo mi corazón que es la única forma de conseguir tu perdón. Las luces blancas se sentían tan cálidas, me sentí libre, sentí que al fin el peso de mis hombros, la sonrisa falsa, y las lágrimas que me tragué ya no estaban. Sentí paz.
